miércoles, 8 de junio de 2011

El paraíso del deportista: "La zona"

Gran artículo localizado por Rubén, y escrito por Eva Montero, psicóloga del deporte:



Hay ocasiones en que, a pesar de estar realizando un esfuerzo tremendo, con los músculos a punto de romperse, la respiración agitada y el corazón a toda pastilla, el dolor deja de sentirse, el miedo a sufrir o a equivocarse se esfuma y es como si entráramos en otra dimensión.

La bici entonces parece una prolongación de tu cuerpo, como si los pedales se fundieran a la planta de los pies, el trasero encajara perfectamente en el sillín y las manos encontraran la posición ideal sobre el manillar. El puerto que parecía eterno va ascendiéndose como si no hubiera pendiente, las curvas van pasando y a medida que la cima se acerca el pedaleo se hace más redondo, más eficaz, aprovechando al máximo la fuerza de tus piernas. Estás disfrutando como un niño en un tiovivo, te sientes bien, acoplado, con las pilas cargadas funcionando a pleno rendimiento, todo parece fácil, natural, estás en tu mejor momento y nada puede vencerte. Esa sensación tan especial es lo que se conoce como flow (fluencia).

No todo el mundo ha sido capaz de experimentar este estado ideal, algunos de los que lo han conseguido lo llaman "entrar en la zona". Este "estado de gracia" no sólo se da en el deporte, también en otras actividades, pero en el deporte en particular se dan muchas oportunidades para que ocurra la fluencia. Csikszentmihalyi ha estudiado este fenómeno en deportistas y para ello ha entrevistado a unos cuantos que han dado su propia definición. Entre ellas está la de un ciclista: "Sentía mi cuerpo genial. Sentía que nada podía salir mal y nada podía detenerme o interponerse en mi camino. Y estaba preparado para enfrentarme a lo que fuera, y no temía nada que me pudiera ocurrir, era sencillamente estimulante. Después de esta experiencia, no podía volver a un estado normal. Me sentía como si quisiera seguir pedaleando y subir esa colina de nuevo".

Cuando entra en este "trance", la persona llega a experimentar una pérdida de conciencia del propio ser, se vuelve inmune a los pensamientos negativos, siente que todo va a salir perfecto y no tiene ningún motivo de preocupación, es una liberación. Enlazas con la actividad que estás realizando y todo lo demás deja de importar, nada más estás centrado en lo que necesitas hacer para conseguir tu objetivo. Se suele perder asimismo la noción del tiempo: es como si éste se acoplara a lo que necesitas, es tal tu concentración que no necesitas mirar el reloj, el ritmo que llevas es el ideal para conseguir tu objetivo y esos minutos u horas los estás realmente disfrutando, no estás deseando que acabe ni tampoco que dure eternamente. Estás plenamente identificado con el presente.

¿Cómo conseguir la fluencia?
Es posible que algunos de vosotros sepáis de qué estoy hablando, porque lo hayáis vivido, otros, en cambio, estáis pensando qué buena pinta tiene eso y qué hay que hacer para conseguirlo. Bien, no hay una fórmula mágica para entrar en la fluencia, hay quien lo consigue y quien no, pero si hay unas cuantas claves que pueden ayudar a experimentar esa sensación tan placentera, que algunos dicen es como tomar todas las drogas juntas, y sin que te hagan daño. Entre las claves está el equilibrio entre el desafío y las habilidades, o más bien capacidades, añado yo, para los deportes en que pesa más la fuerza o la resistencia que la habilidad o la técnica. Ese equilibrio se consigue planteándose retos que no sean ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles. ¿Por qué? Porque cuando el reto es demasiado sencillo, no resulta tan meritorio y si lo repites muchas veces puede llegar a aburrirte. Y si es demasiado difícil, la sombra del fracaso planeará sobre nuestras cabezas e influirá en nuestra motivación, desviando nuestra atención del objetivo final y dificultando el lograrlo.

El desafío está muy presente en el ciclismo, tanto si compites como si no. El competidor, si no es un trabajador de equipo, se planteará nuevas carreras que ganar. Y respecto a los cicloturistas, muchos entrenan para progresar, rebajando su tiempo en las marchas o planteándose retos como ciclomaratones cada vez más largos. No todo el mundo lo hace, hay personas que se sienten motivadas tan sólo con dar pedales, pero el hecho de superarse a uno mismo es lo que más "engancha" a los deportistas al deporte. Según Csikszentmihalyi (2002) "es la alegría que conseguimos a base de forzar las potencialidades físicas y psíquicas en nuevas direcciones lo que motiva la creatividad humana y lo que lleva a los hallazgos que nos hacen diferentes a cualquier otra forma de vida” (nos diferencian de los animales no racionales). Aquí añadiría yo que no sólo en nuevas direcciones, sino también en la misma (más alto, más fuerte, más rápido). Y aclaro que no siempre implica superarse a nivel global, de todo lo que hemos conseguido en la vida. Se puede experimentar también la fluencia después de una mala racha física, cuando empiezas a recuperar tu nivel anterior.

Elegir un desafío adecuado
Lo sencillo para establecer un desafío razonable podría ser elegir, por ejemplo, un puerto de más dificultad que los que llevamos subidos pero que tampoco sea una pared tipo Angliru. No obstante, no es necesario cambiar de escenario: también podemos elegir un puerto que ya conocemos y subirlo a un ritmo más vivo, más redondo, o con diferente desarrollo. Puede que ahí encontremos el punto que necesitamos para sentirnos acoplados a la bici, conocemos el puerto, sabemos dónde hay que apretar y donde descansar, y el desarrollo que se necesita según la pendiente, lo que incrementa la sensación de control, otra de las claves que favorecen la fluencia. Asimismo, ese pedaleo fácil y redondo hace que nuestra concentración aumente: no tenemos que estar pendientes de si hemos elegido bien el piñón, y nuestra atención se centra en conseguir sacar el máximo rendimiento de nuestras piernas.

Resumiendo, elegir un objetivo un poco por encima de nuestras posibilidades, entrenar para conseguirlo y procurar centrarnos en lo que estamos haciendo evitando distracciones, son puntos clave para entrar en ese "lugar especial". De cualquier forma, tened en cuenta que no es nada fácil de conseguir y que no se trata de esforzarse hasta la extenuación, es algo, como la propia palabra "fluencia" indica, mucho más fluido. En próximos artículos entraré más en detalle a ver si os sirve de ayuda para volver a experimentarlo o para vivirlo por primera vez.


Eva Montero
psicoclidep@gmail.com

5 comentarios:

  1. Conclusión Eufe : Dicese " fluencia " entre otras cosas cuando el sillin encaja perfectamente en el trasero. Pero: ¿ si te gusta ? ¿que eres ? ¿ afluenciao ? o ¿ amariconao ?,es que ademas a estos últimos les gusta que cualquier cosa que encaje en el trasero. No me contestes que me asusto.

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  2. Esto es serio Nacho,jajajaja.Esta es la explicación de que viese al Halcón en Huesca,estaba en la zona FLOWER POWER!!!

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  3. Una cosa tengo clara. A las 18;57 no estabas entrenando. Eufeeeeeeeeee ¿ estas ahíiii ?. Seguro que ya vas por el trasvase.

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  4. Si opinais es que habeis sido capaz de leerlo, para mi tiene muchas lineas esto, o sea que a ver si hay algún voluntario que lo resuma en cuatro lineas.

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  5. Gran articulo, y aunque pueda parecer pretencioso me siento totalmente identificado y es que el año pasado lo sentí en la QH, se que mi tiempo no es para hechar ccohetes ni nada de eso, 9.45, pero tampoco me preocupaba eso, simplemente terminarla y tal como estuvo la climatologia pues..., pero a lo que voy, ya esa semana me sentia que lo iba a hacer bien, que para mi significaba sin apuros, y lle gado el día, sería la preparación, la ilusión y una promesa por cumplir el caso es que me sentia así, me daba igual cuesta arriba que para abajo, bueno no, que con el frio que hizo se pasaba mejor subiendo jeje, llovía ¿ y que ? que quedan 100 kms, como si quedan 200, el caso es que terminé como si pudiera hacer 50 mas, nunca he disfrutado tanto encima de la bici, y por lo que he leido eso es fluencia o se le parece, el caso es me da igual, solo espero que este año lo viva igual.

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