miércoles, 1 de agosto de 2012

¡¡Que Corra el Aire!!



Javier García Flores no es el único ciclista que ha perdido la vida este año en la carretera por la imprudencia de un conductor. Pero “Altaria” era nuestro compañero y amigo. Desde aquel fatídico primero de mayo algo se cuece en el Club Ciclista La Alcayna-Altorreal: la certeza de que para disfrutar de la bici, nuestra pasión, es imprescindible concienciar a los conductores y la ciudadanía en general de que el respeto a los ciclistas que comparten calzada con tantos otros vehículos evita desgracias como estas.
¡Y es cuestión de solo metro y medio!
La campaña “¡Que corra el aire!” es uno de los frutos de la determinación del CC La Alcayna-Altorreal para que la pérdida de “Altaria” no caiga en el olvido y sirva para reactivar la movilización de todos los ciclistas, para recordar al resto de usuarios de las carreteras la más simple de las normas de circulación que protege la vida de los ciclistas.    
                    
¿Cómo se puede colaborar?
  • Aportando ideas para mejorar la seguridad de los ciclistas en los medios que el Club tiene habilitados (Página Web, Facebook, y Twitter)
  • Haciendo “correr la voz” en tu red social, compartiendo la iniciativa con tus contactos.
  • Poniendo el logotipo en tu perfil.
  • Utilizando en Twitter el 'hashtag' de la campaña #Quecorraelaire para enviar tus comentarios.
  • Retwiteando la información que pongamos relativa a la campaña en la página Web del club.
  • Colocando el material promocional en lugar bien visible.
  • Hablando de la iniciativa y de la importancia de respetar el metro y medio.
  • Y en general, con todo aquello que pueda ayudar a...“Que Corra el Aire” y evitar más muertes de ciclistas en la carretera.

¡Que corran los ciclistas!                                                            
¡Que corra la voz!                                                                                                               
¡Que corra el aire!
     


 

Subida nocturna a La Bola

Viernes 20 de julio de 2012, un grupo de integrantes del CC Alcayna Altorreal se dan cita a las 20:00 horas en Plaza Chica para salir en coche hacia La Garapacha, de donde comenzarán a pedalear por los parajes de la Sierra de La Pila dirección a la bola. Sin embargo en esta ocasión era totalmente diferente, no solo por el objetivo a cumplir sino por el hecho de tratarse de una ruta nocturna.
Como decía anteriormente, el primer contacto fue en Plaza Chica
Una vez allí, Miguel y Fernando (organizadores del evento), Paco (que se apunta a todo), Antonio Jiménez y yo, notamos una afluencia de gente fuera de lo normal, así que nos aproximamos para que qué acontecía. Resultó ser la inauguración de un nuevo bar en la zona con cerveza gratis, así que puesto que una buena hidratación es necesaria para la práctica de nuestro deporte, decidimos tomarnos una caña para, al mismo tiempo refrescarnos un poco en ese día en el que toda la región estaba en alerta por altas temperaturas. "Nos vamos o qué?" preguntó alguien. "Sí, pero a la vuelta nos tomamos otra". Así que nos montamos en los coches y para La Garapacha.
Ya estamos aquí, sacamos las bicis, montamos ruedas, ponemos focos, mochilas... Las ganas salir eran claras, así que nada más adentrarnos en la sierra, Paco y Fernando comienzan a tirar, como si hubiera que llegar antes de que la cerrasen o algo así. Un poco más atrás, Miguel, Antonio y yo hablábamos un poco de todo pero siempre alertas para esquivar las “pedradas” que de vez en cuando nos lanzaba Fernando.
Una vez metidos en la sierra, dejamos a la derecha el Cerro de La
altPedriza y la Poza Amarga para aproximarnos al Coto de los Sordos y llegar al Mojón de las cuatro caras, donde se hizo una corta parada técnica con foto de grupo incluida. Puesto que había ganas de pedalear, y sobre todo de que se hiciese de noche, nos desviamos hacia un camino a la izquierda hacia el Alto de las Mojoneras y la Peña de la Barca. En el trayecto tuvimos de todo, pista, sendas y una subida que parecía un cortafuegos. Por entonces la noche estaba encima y puesto que luna no se veía, el uso de los potentes focos de los que disponíamos era más que necesario. He de decir que puesto que era mi primera salida nocturna en estas condiciones, mi nivel de alucine, si se puede decir así, era extremo. Parecíamos motos, no solo por el ruido que hacíamos, ya que no se callaba ni el gato, sino por el haz de luz tan impresionante que lanzaban los focos, que nos permitían lanzarnos por las pistas con la seguridad de ver como si fuera mediodía. 
Seguimos rodando en círculo de izquierda a derecha rodeando el Cabezo de Turra para finalmente llegar a la zona más dura, la pista asfaltada de casi tres kilómetros y medio de subida a La Bola. A partir de ahí, sálvese quien pueda: "En cuando llegamos?", "Cuanto falta?", "Podemos parar?". Paco como siempre metió el turbo y los demás, cada uno como quiso y pudo.

alt
Ya estamos todos arriba!!!! "Ufffff, vaya tela!!!". "Avituallamiento!!!" Hora de comer. Paco, Antonio y Miguel empezaron a sacar geles, barritas y compotas, mientras Fernando y yo empezamos a desenvolver unos bocatas de atún y mayonesa en barra de cuarto que claro, tras intentar hacer algo de negocio, tuvimos que compartir como todo el gusto del mundo. Tampoco faltaron las cervezas, tápenas, tallos y aceitunas. 
Hora de volver, bajada vertiginosa que aproveché para grabarla en video (http://www.youtube.com/watch?v=qD5ewyR1x28), y pista hacia la izquierda hacia la cueva del Murciélago hasta llegar de nuevo a la Garapacha, coches y la La Plaza Chica. 
A partir de aquí ni os cuento, unos litros de cerveza que sentaron como agua bendita y unos cubatas en mi casa acompañados de risas y una conversación de lo más agradable con una compañía fantástica hasta altas horas de la madrugada. (De esto ya no pongo fotos).
En fin, veo que se me he alargado un poco con la crónica. Espero no haberos aburrido, pero me he puesto a recordar y a escribir y había que decir tanto,...
ESPERO QUE OS ANIMÉIS A LA PRÓXIMA, en mi opinión os digo que es toda una experiencia.


Ciclismo solidario

Definitivamente, nuestro deporte no solamente ayuda a mejorar la forma física y nuestra vida personal por los valores de sacrificio y superación de retos que transmite -que no es poco-. También ayuda a sacar a la luz el carácter de las personas y conocer la personalidad de cada uno por su comportamiento en la ruta. Así, el que es generoso, constante, peleón, y alegre en la carretera, también suele serlo en la vida.
Pues bien, en nuestra ruta del fin de semana, y tras comprobar camino de Pliego ese carácter de superación deportiva de nuestros miembros -el club está arrasando en todos los segmentos puntuables de Strava, tuvimos la suerte de encontranos con tres ciclistas que representan la flor y nata del ciclismo solidario en nuestra Región, y un modelo de ejemplo a nivel internacional.
Se trata de la Asociación Bicisolidaria, y de Jon Larrañga (alma del proyecto “JonPedalea”), que paso a presentaros:
Bicisolidaria es una asociación ciclista, sin ánimo de lucro, creada única y exclusivamente para colaborar y ayudar al colectivo de afectados por la enfermedad de Parkinson.
Desde el año 2006 realizan cada verano viajes en bicicleta, mostrando de esta manera, su colaboración y ayuda hacia las personas que padecen esta enfermedad. A lo largo de su largo camino van informando a la sociedad lo que es esta dolencia, sus distintas manifestaciones, y las múltiples dificultades por las que atraviesan cada día, no solo los afectados, sino también sus familiares y personas más cercanas.
Jon Larrañaga, vasco, residente en Fortuna, y trasplantado de los dos pulmones, lleva a cabo el proyecto Jonpedalea, que consiste en una travesía ciclista (Valencia-Murcia) en un sólo día a favor de la donación de órganos y el uso de la bicicleta como medio sostenible y saludable. Su principal fin: dar las gracias a todos los donantes anónimos que hacen posible que personas como él tengan una nueva oportunidad de VIDA.
Vaya para ellos nuestra admiración y enhorabuena su importante labor solidaria.
Aquí podéis encontrar toda la información: