Aquí tenéis algunas fotos de la jornada.
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Decir
que la Sierra de Segura es mi segunda patria chica es algo que todos los que me
conocen saben, que cualquier excusa es buena para estar allí, también. Buena
parte de culpa la tiene Mabel, gracias a ella conocí la zona; su pueblo
Molinicos, los demás pueblos que la conforman y sus gentes, su cultura, gastronomía,
etcétera. Zona única para los amantes de la naturaleza.
Todo
empieza por un encuentro casual a mediados de agosto con el compañero Jesús
Montoya, gran ciclista al que huelgan las presentaciones, su fama le precede.
Fruto de la conversación que mantenemos lanza la idea de hacer una salida por la zona y sin pensarlo mucho
por mi parte la recojo. Rápidamente me surge un problema: como practicante de
ciclismo de carretera la zona la conozco, pero en bici de montaña mi
conocimiento de la misma es muy escasa.
Llevo
días dando vueltas a ver qué ruta es la apropiada sin éxito. Tal es mi
inquietud que en una salida con mis compañeros habituales allí: Ángel (Salobre
Bici Aventura) y Javi, les comento la situación. Este último (Javier García
Morcillo, alcalde de Riópar y ciclista consumado) me da la solución: “Ponte en contacto
con el Club BTT Riópar (www.clubbttriopar.es)
y que ellos te propongan una ruta atractiva” ¡Gracias Javi por tan buena idea! Dicho
y hecho, me pongo en contacto con el Club BTT Riópar en la persona de Piru, le
explico todo lo expuesto y en pocas palabras entiende el tipo de ruta que
quiero hacer; lo suficiente atractiva para que los montañeros disfruten y no
tan complicada como para que los carreteros tengamos que ir arrastrando la bici
por el monte, además, no solo me dirá la ruta, sino que se presta a hacer de
guía para nosotros, algo digno de agradecimiento. En todo momento nos llevó con
la cautela que solo la experiencia es capaz de dar, poniendo un ritmo en el que
todos fuimos cómodos con independencia de nuestra forma física.